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El primer año de vida de un bebé es vital para su desarrollo. Igual de vital es detectar los problemas que pueda sufrir, sobre todo los de oído, que a priori pueden ser difíciles de reconocer. Las infecciones de oído durante los primeros meses de vida son una realidad, sin embargo, en Estados Unidos tienen motivos para alegrarse: el número de bebés con infecciones de oído ha disminuido considerablemente en las últimas décadas.

Los números hablan por sí solos: a lo largo de este tiempo la tasa de infección en los bebés de 3 meses ha disminuido del 18% al 6%, del mismo modo que en los de 6 meses, ha descendido del 39% al 23%. En el caso de los niños de un año, la tasa ha bajado del 62% al 46%.

Por su parte, un equipo de investigación encabezado por la investigadora Tasnee Chonmaitree, ha concluido que el número de bebés afectados ha descendido notablemente desde los años 80 y 90.  Según explican, este descenso se debe principalmente a las vacunas y el prolongamiento de la lactancia materna. Entre otros factores, como la reducción del número de fumadores, han ayudado a reducir las infecciones de oído. De hecho, la investigadora Chonmaitree, explicó que “demostraron claramente que infecciones respiratorias frecuentes de las vías respiratorias altas, la presencia de bacterias en la nariz y la falta de lactancia materna son importantes factores de riesgo en cuanto a infecciones de oído”.

El mensaje parece claro: unos buenos hábitos de vida no solo nos benefician a nosotros, sino también a los que están por venir.

Fuente: http://www.hear-it.org