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Exóstosis u oído del nadador: ¿cómo frenar el ‘mal del verano’?

Exostosis oido nadador

Playa, lago, piscina… En verano, para aliviar el calor, buscamos el contacto con el agua fría. Pero esta repetida exposición, sobre todo si es en combinación con el viento frío, puede acabar en un problema de oído: la exóstosis u oído del nadador.

Se trata de un crecimiento óseo del conducto auditivo externo que dificulta el drenaje del agua y el cerumen causando síntomas como: estrechamiento del canal, taponamiento, infección, otitis de repetición y, en los casos más severos, pérdida auditiva por cierre completo del conducto.

¿Cómo prevenirlo?

Es aconsejable que, al salir del agua, sequemos suavemente los oídos con una toalla, y en ningún caso usemos bastoncillos que, en vez de limpiar, aumentarán la obstrucción.

Y en cuanto a los tapones óticos que encontramos en las farmacias, si bien los nuevos modelos cada vez se ajustan mejor al oído de cada persona, lo cierto es que aún no han conseguido demostrar ser eficaces en la prevención de este molesto problema.

¿Cómo lo podemos curar?

La mayoría de casos se resuelven con aspirado más limpieza del oído y gotas óticas con antibiótico. Pero existen casos severos en los que el crecimiento óseo se convierte en tapón y la estenosis o estrechamiento del conducto auricular externo es casi completo. Son estos casos los que requieren de tratamiento quirúrgico. En cualquier caso, es necesario pedir cita con el especialista para que sea él quien estudie el caso y tome la mejor decisión.

¿Cómo es la operación?

Existen dos tipos de intervenciones para extraer el hueso. La primera es una pequeña incisión detrás del oído seguida de la extirpación de la excrecencia o abultamiento de hueso. La segunda se realiza introduciendo una fresa quirúrgica directamente en el interior del conducto auditivo. Ambas se realizan bajo visión microscópica, y el uso de anestesia local o general dependerá de cada caso particular.

¿Qué esperar tras la intervención y cómo cuidarse?

En general, los puntos se retiran al cabo de una semana y, unos días después, el taponamiento del oído. Así, el paciente puede retomar su vida laboral en unas dos semanas con cuidado, sabiendo que debe evitar el contacto con el agua o el viento idealmente hasta cumplir 3 meses tras la operación, momento en que podemos contar con que ya se ha producido una correcta cicatrización.