Pólipos nasales

Pólipos nasales

Pólipos nasales

Los pólipos nasales son los tumores benignos más frecuentes de las fosas nasales. Tienen forma redonda, y son blandos y translúcidos. Son el resultado de una proliferación benigna de la mucosa que recubre las fosas nasales. Pueden aparecer a cualquier edad.

Su causa es desconocida. A veces se asocia a otras enfermedades, especialmente asma y sinusitis. Es frecuente la llamada Tríada ASA (asociación de asma, intolerancia a la aspirina, y pólipos nasales).

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas que producen los pólipos nasales son:

  • Obstrucción nasal
  • Sensación de ocupación nasal
  • Disminución o ausencia del olfato y el gusto
  • En algunas ocasiones, cefalea
  • Congestión nasal permanente, con o sin mucosidad nasal exagerada

¿Cómo se diagnostica?

Los pólipos nasales se diagnostican mediante la llamada rinofribrolaringoscopia, que permitirá observar perfectamente los pólipos en la misma consulta del otorrinolaringólogo. Así, veremos unas masas de aspecto pálido y translúcido en ambos lados de la nariz. Cuando se asocian con secreción mucopurulenta indicarán sobreinfección.

El TC permitirá valorar la extensión exacta de los pólipos.

¿Cuáles son los objetivos del tratamiento?

Hay distintos grados de poliposis. Los casos leves se pueden tratar con medicación exclusivamente, bien cortisona tópica nasal, o bien en casos más severos, con cortisona administrada por vía oral o en inyectable, siempre en dosis bajas, ya que, aunque mejoran la respiración y el olfato (al disminuir el tamaño de los pólipos), pueden producir efectos secundarios graves.

En los casos en que el tratamiento médico no funcione, se procederá a cirugía. La intervención, bajo anestesia general, consistirá en la extirpación de los pólipos mediante endoscopia nasal. La cirugía dura unas dos horas, aproximadamente, y el buen resultado de la misma dependerá en gran medida de la experiencia del cirujano.

La combinación de endoscopia y microdebrider, un aparato que selecciona los pólipos del tejido normal y los elimina medianamente aspiración y no mediante estiramientos (como ocurre con el resto de técnicas quirúrgicas), permitiendo que la intervención sea mucho más rápida, limpia y efectiva, evitando el sangrado. Ello permite que, generalmente, el paciente sea dado de alta en un máximo de 24 horas.