Otitis serosa

Drenaje transtimpánico

Drenaje del oído

Otitis media aguda de repetición

La otitis media aguda de repetición es una de las enfermedades más frecuentes de la infancia, y una de las principales causas de pérdida de audición en los niños. Aproximadamente el 75% de niños ha tenido como mínimo un episodio de otitis media.

¿Cuáles son los síntomas?

La otitis media aguda de repetición produce dolor de oído (otalgia), irritabilidad y, en ocasiones, fiebre. Con menor frecuencia se acompaña de otorrea (supuración).

A veces la pérdida de audición puede ser el único síntoma.

¿Por qué se produce?

La principal causa es el agrandamiento de las vegetaciones o adenoides, que producirán un bloqueo de la trompa de Eustaquio, que es el conducto que comunica el oído con la nariz, y por el cual el oído normal elimina la mucosidad.

¿Cuál es el tratamiento?

Si el tratamiento inicial con antibióticos es ineficaz, y se siguen produciendo infecciones, procederemos a la colocación de los llamados "tubos de ventilación" o drenajes timpánicos. Nuestro equipo coloca un tipo especial de drenaje formado de oro y titanio, que permite tomar baños y hacer natación sin necesidad de tapones, pues impiden la entrada de agua en el oído medio.

La colocación de los drenajes se realiza bajo anestesia general en los niños, o con anestesia local en los adultos. Tras practicar una pequeña incisión en el tímpano (miringotomía), se aspira el moco acumulado en el oído, y luego a través de ella, se coloca un pequeño tubo de ventilación, que permitirá la entrada de aire y la salida de líquido del oído medio.

El tubo de ventilación reemplazará la función de la trompa de Eustaquio, hasta que pueda volver a funcionar con normalidad. Con ello, se reestablece totalmente la audición.

Además, en el caso de que también haya infecciones, desaparecerán o disminuirán drásticamente. Finalmente, en los casos en que la otitis serosa se acompañe de un agrandamiento de las vegetaciones o adenoides, se procederá, también, a la extirpación de las mismas.

¿Cómo es la recuperación?

El niño no notará la presencia del tubo colocado en el tímpano, y podrá hacer una vida prácticamente normal. Si los drenajes son de oro y titanio, podrá sumergirse en el agua (incluso en piscinas), sin necesidad de proteger con tapones los oídos. El tubo permanecerá insertado en el tímpano varios meses, cayendo espontáneamente cuando el propio organismo considere resuelta la enfermedad.